Síntomas de un empaste dental mal hecho

empaste dental mal hecho

Un empaste dental mal hecho puede provocar molestias que van más allá de una sensibilidad temporal. Identificarlo a tiempo es clave para evitar infecciones, dolor persistente o tratamientos más complejos. Muchas personas asumen que el dolor tras un empaste es normal, cuando en realidad puede ser una señal de que algo no está funcionando correctamente.

¿Qué es un empaste dental mal hecho?

Un empaste dental tiene la función de eliminar la caries, sellar el diente y restaurar su forma y función. Se considera que un empaste está mal hecho cuando no se adapta correctamente al diente o no cumple su función protectora, permitiendo filtraciones, dolor o alteraciones en la mordida.

  • No sella correctamente la cavidad
  • Queda mal ajustado al morder
  • Permite la entrada de bacterias
  • Provoca dolor o inflamación persistente

Este problema puede aparecer tanto en empastes de resina como de composite o amalgama, y no siempre se manifiesta inmediatamente después del tratamiento.

Síntomas más comunes de un empaste dental mal hecho

Existen varios signos que pueden indicar la presencia de un empaste dental mal hecho y que no deben ignorarse.

  • Dolor al masticar o al cerrar la boca
  • Sensibilidad intensa al frío, calor o alimentos dulces
  • Dolor continuo días o semanas después del empaste
  • Inflamación de la encía alrededor del diente tratado
  • Sensación de empaste alto o mal encajado
  • Mal aliento persistente
  • Cambio de color del diente empastado

Un empaste bien realizado no debería generar dolor prolongado una vez pasado el periodo inicial de adaptación.

¿Es normal sentir dolor después de un empaste dental?

Diferencia entre dolor normal y dolor preocupante

Tras un empaste es normal experimentar una leve sensibilidad durante las primeras 24 a 72 horas. Sin embargo, el dolor deja de ser normal cuando aumenta con el paso de los días, dura más de una semana, aparece de forma pulsátil o nocturna, o se irradia hacia la mandíbula, el oído o la cabeza. En estos casos suele existir un problema de ajuste, sellado o afectación del nervio dental.

Causas más frecuentes de un empaste dental mal hecho

Sellado incorrecto

Cuando el empaste no sella correctamente, se produce filtración bacteriana, lo que favorece la aparición de caries debajo del empaste y posibles infecciones.

Empaste demasiado alto

Un empaste que sobresale más de lo debido altera la mordida, generando dolor al masticar, sobrecarga mandibular y desgaste dental.

Cercanía al nervio dental

En caries profundas, un mal aislamiento o una protección insuficiente del nervio puede provocar inflamación pulpar incluso si el empaste parece correcto externamente.

Material inadecuado

El uso de un material incorrecto o mal polimerizado reduce la durabilidad del empaste y aumenta el riesgo de molestias y filtraciones.

¿Cómo saber si un empaste está causando sensibilidad dental?

La sensibilidad persistente es uno de los síntomas más claros de un empaste defectuoso. Si el dolor aparece al contacto con el frío y no desaparece rápidamente, si sientes pinchazos al respirar aire frío o molestias sin estímulo aparente, es probable que exista un problema que requiera revisión profesional.

Riesgos de no corregir un empaste dental mal hecho

No tratar un empaste defectuoso a tiempo puede provocar infecciones, caries secundaria, necesidad de endodoncia, fractura del diente o incluso la pérdida de la pieza dental. Muchos de estos problemas podrían evitarse con una corrección temprana.

¿Qué hacer si sospechas que tienes un empaste dental mal hecho?

Acudir a revisión odontológica

El odontólogo evaluará el ajuste de la mordida, el sellado del empaste, la posible afectación del nervio y la presencia de caries secundaria. Actuar a tiempo permite aplicar soluciones más simples y menos invasivas.

Soluciones para un empaste dental defectuoso

Las soluciones dependen del estado del diente y pueden incluir el ajuste o pulido del empaste, la sustitución completa del material, el uso de un material más adecuado o, en casos avanzados, una endodoncia. La mayoría de los empastes mal hechos tienen solución si se detectan a tiempo.

Conclusión

Un empaste dental mal hecho no debe ignorarse. El dolor persistente, la sensibilidad o la inflamación son señales claras de que algo no va bien. Detectarlo a tiempo protege la salud bucodental y evita tratamientos más complejos, por lo que ante cualquier duda, una revisión profesional siempre es la mejor decisión.

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